Hasta hace unos años la tasa de arsénico en el agua permitida era bastante mayor y no ha sido hasta ahora, cuando desde la Unión Europea se ha reducido a 10 mg/l, cuando se han dado los problemas con el suministro. Tampoco nadie se ha planteado estudiar cuales son las causas objetivas de este aumento ni si habría alguna otra forma de solucionarlo.
Es verdad que la Junta Vecinal no tiene presupuesto suficiente para ejecutar una obra semejante, ni para hacer frente a la parte proporcional que correspondería en caso de recibir una subvención. Pero desde el principio el alcalde ha demostrado el poco interés que tiene en ayudar a esta Junta Vecinal por ser de diferente color político. Su único interés ha sido recuperar la gestión del agua, ya que sin llegar a estos extremos podía igualmente haber solicitado una subvención para solucionar el problema.
Sin ninguna duda la Diputación ya le habrá garantizado una subvención sino él no hubiera movido un dedo. Nunca ha contado con la Junta Vecinal para intermediar con la Diputación.
También queremos puntualizar una cuestión, ¿de qué deudas habla el alcalde? La Junta Vecinal no tiene ninguna deuda con respecto a la cuestión del agua y es solvente en cuanto al resto de cuestiones que le afectan. Además no es quien para opinar sobre el tema, ya que recordamos que sobre el alcalde pesa una sentencia judicial por el cobro de una contribución extraordinaria, cuya devolución sólo ha cumplido parcialmente. Si alguien tiene una deuda con el pueblo de Oencia es él. Antes de pensar en cobrar debería pensar en pagar lo que debe.
Por otro lado nos tememos que la cuestión de fondo es otra. Se justifica diciendo que si Diputación le obliga tendrá que poner contadores, pero lo que espera es poder ponerlos, ya que nos consta la falta de liquidez cíclica de las arcas municipales y que ve en ello una forma de tener un ingreso corriente del que poder echar mano o incluso un aval sobre el que solicitar créditos.
La gente del pueblo no quiere los contadores, va a suponer una carga impositiva grande, hay mucha gente mayor, que vive allí todo el año, no como él que vive en Ponferrada, y que sufre muchos de los inconvenientes de vivir en un municipio pequeño y ahora van dejar de disfrutar una de las pocas ventajas que era la del agua. Además, esta en el pensamiento de todos, el agravio comparativo que supondrá que los vecinos de Oencia tengan que pagar el agua, mientras las demás localidades mantengan la gratuidad. Nos preguntamos si entonces va a poner contadores en todo el municipio.
En definitiva, nadie va a impedir que lo que es necesario para el bienestar de los vecinos se haga, pero creemos que esas no son las formas, tratando con desprecio a la Junta Vecinal y realizando acusaciones veladas. Ha tenido las mismas oportunidades, como alcalde, de buscar soluciones antes que después de recobrar la gestión del agua, si no lo hizo antes es por oportunismo político y poder apuntarse el tanto».
.jpg)

